Entrevista a Víctor Bugge, el fotógrafo presidencial desde hace 40 años

“Para mi la fotografía es un sentimiento, es una forma de vivir”

Víctor Bugge es el fotógrafo presidencial desde hace casi 40 años. El tiempo que lleva en la Casa Rosada, trabajo en el que comenzó en 1978. Fotografió a todos los gobiernos democráticos. Tres generaciones, su padre, él y su hijo, son los responsables de las imágenes del poder que año a año acompañan nuestros días, desde la dictadura hasta la democracia.

De voz cálida, elogiando a Foto al aire, “la primera vez que me hacen una nota para un programa de fotografía“, arrancó diciendo.

“En todos los trabajos hay problemas y uno los tiene que asumir. Yo mientras vos hablaba me acordaba del laboratorio en blanco y negro y mis largos horas frente a la ampliadora y a la cubeta. A mi me decían el pibe laboratorio. Era la magia. Interrumpir el revelado, inspeccionarlo, toda una historia divina que no me voy a olvidar nunca. Ya me compré una ampliadora de las viejas y tengo ganas de volver a lo analógico para encontrarme con los orígenes”.

“Lo que yo quiero hacer entender en las imágenes (haciendo referencia a “la soledad del poder”), la foto de Videla en su despacho… Esos son negativos, ni pensábamos, había que revelar y obturar primero, revelar y rezar para ver lo que pasaba… Yo no le pongo nombre a las fotos, pero en esa imagen se ve una tremenda soledad. Esa foto para mi historia es un ícono, poder capturar esa imagen sin que el otro lo percibiera”.

¿Qué pasa en esos momentos de intimidad cuando vos estás con un Presidente? pregunta inquieta Gabriela Hernández…

Lo que pasa es que uno, yo a mi laburo la verdad lo recontra amo, lo quiero, yo no puedo estar sin mirar a través de una cámara. Para mi la fotografía es un sentimiento, es una forma de vivir. Me siento “yo” con una cámara. Y el estar, el tener que estar adónde estoy es porque no podés estar vos, entonces yo tengo que registrar lo que vos, o los que nos están escuchando no pueden ver, y quieren ver lo que pasa ahí adentro. Le metí mucha fuerza, mucho amor para poder reflejarlo. La verdad es que estoy contento. Estoy entrando a fin de año en mis 40 años de fotógrafo y siento que cumplí y cumplí bien. No es que me faltó algo “.

“A mi me gustaría que la reflex tenga un silenciador”, dice Gaby, y se ríen. “Para evitar que se escuche el obturador podés toser en ese momento, y de ahí sale la foto. Lo he hecho” aconseja. Y sigue: “Yo no he sido un fotógrafo invasivo. Yo creo que cuando está la situación, en el caso específicamente de mi laburo que es bastante sensible, cuando está la situación y uno sabe que su misión es registrar lo que pasa en ese lugar, si hay ruido, bueno, uno tiene que conseguir la imagen”.

“Es un momento difícil ese” habla sobre los cambios presidenciales. “Adaptación y valor”, digo yo, y cuando descubren que sos un profesional y estás cumpliendo con tu tarea se acaba el problema”-

“El tema de la fotografía analógica, la diferencia, en el segundo disparás y ves. Antes tenías que llegar al laboratorio, meterte, revelar. Yo rescato de este momento la posibilidad de tranquilizarte inmediatamente, vos obturás y estás la foto, inmediatamente. Yo igual si me das a elegir, me quedo con el negativo, ese trabajo manual…”

“Editar es terrible. Editar significa casi amputarse”.

“A mi lo que hago me emociona. Siento emoción cuando la foto está. Es parte de la fotografía la emoción. La concentración y la emoción. La emoción aparece cuando la lograste, y la tristeza cuando no. Bueno, hay que saber llevarlo con la cámara”.

“Yo mi vida la dedico a mi laburo. Si me necesitan estoy. Yo estoy de casa al trabajo y del trabajo a casa”.