Juan Pablo Fernández, de Acorazado Potemkin, habla de Labios del Río en vísperas a su presentación en nuestra ciudad

“Hacemos música para entender el momento que vivimos “

La Plata, 04-04-2018 –

Este sábado, pasada la medianoche, Acorazado Potemkin se presentará en Guajira (49 entre 4 y 5) junto Mostruo!. En esta ocasión, el trío integrado por el guitarrista y cantante Juan Pablo Fernandez, el bajista Federico Ghazarossian y el baterista Luciano “Lulo” Esaín presentarán Labios del río, su tercer disco, aparecido sobre finales del año pasado.

Con tal motivo, Fernández dialogó con Catarsis Segunda Parte y se refirió al proceso que concluyo en Labios del Río.

-Hubo varias etapas de trabajo. Una muy linda que fue el principio, cuando vimos que valía la pena encerrarse un poco después de ver que había varias ideas: era para un poco la pelota y ver si hay un disco. Ahí lo grabamos, hicimos una preproducción. Una vez que eso terminó, que fue entre abril y mayo, nos dimos cuenta que algo había y ahí vino el momento correr y ponerle fecha a cada cosa ponernos un poquito en cabeza de productores y finalmente se llegó. pudimos armar un plan de cuando grabarlo, cuando hacer las sobregrabaciones, donde hacerlo. Y para eso tuvimos en Manza a un aliado y a un director. Es la segunda vez que trabajamos con él, ya lo habíamos hecho en Remolino (disco anterior de la banda).

– ¿Y cómo fue encarar ese laburo teniendo la vara tan alta de dos discos tan bien recibidos?

Me encanta sentir que cada disco que hacemos es muy bueno y me encanta el desafío de volver a hacer un disco en el que siento que no tiene temas de relleno que tenemos muchas experiencias que tenemos para hacer y compartir. También nos gusta nos sacamos todos los gustos a la hora de hacer las cosas. Y uno no se pone muy afuera, uno se pone a pensar después. Ahí vemos que  hicimos algo bueno porque mucha gente nos dijo cosas lindas. Pero en ese momento medio que no pensás porque estás en esa vorágine y sentís que todos los temas son los mejores y que son representativos del momento de la banda. Y después el tiempo, la gente los críticos la familia los músicos invitados la gente más cercana que se da cuenta como venía. Y vemos que estamos subiendo el piso, no sé si alcanzando el techo. Más que la vara y yo lo que siento de eso es que el piso es sólido, que las cosas por donde vinimos pisando hasta ahora eran parte de un camino real.

– Un detalle de este disco es que Ghazarossian aparece componiendo más canciones.

Eso se fue dando naturalmente. En algún momento él hará más temas y yo menos. No sé, son momentos que se dan. El estuvo muy inspirado trayendo muchos temas, incluso la propuesta de hacer un cover de Lila Downs fue una idea de él. En general nosotros trabajamos mucho siempre hay alguien que trae una idea pero después se labura grupalmente. Quedaron cosas afuera, no muchas. Se da bastante espontáneo por suerte.

-A pesar de ser distintas plumas las que encaran las composiciones, el resultado final es bastante homogéneo, a veces cuesta distinguir a primera escucha quién compuso cada tema.

Es muy bueno que pase eso. Las mayoría de las cosas las hacemos medio porque sí. Después cuando nos sentamos a pensar el disco y hacer notas son momentos de reflexión y es cuando uno empieza a reflexionar sobre el hacer lo que se hizo, como se trabajó. muchas de las veces nos han preguntado por qué hacer tal tema o tal cover y la verdad es que no hay muchas explicaciones. Una puede ser que cuando Fede, Lulo o yo traemos un tema, los compañeros nos lo tenemos que apropiar. Entonces llega un momento en que que da lo mismo si es de Lulo, Fede, mío, Lila Downs o los Beatles, tiene que ser un tema que suene a Potemkin, que tenga un potencial de laburo, que nos permita entretenernos con lo que hacemos, pasarla bien en ese momento de laburo y darle una vuelta sobre lo que hacemos. Y que sirva para sedimentar y que tenga sentido con lo que veníamos tocando en los discos anteriores

-Además de los temas compuestos por ustedes hay algunos coverso. Uno de los Beatles (Dos de nosotros), otro de Lila Downs (Semilla de Piedra) y otro compuesto a partir de un poeama de Josefina Safiotti (Mundo Lego). El primer disco tiene uno de Adriana Calcanhoto (Una canción) y otro a partor de una poesía de Rosa Lesca (Lengua materna). ¿Qué los lleva a elegir obras de mujeres principalmente a la hora de versionar?

Es muy probable que encontremos un universo que algunas mujeres retratan mejor que nosotros. En general no los elegimos porque son mujeres sino porque nos gustan pero es probable que haya una forma de pararse a mirar unos hechos y unas perspectivas, escribir desde las cosas que uno está acostumbrado a vivir. Por ejemplo en el primer disco, Lengua Materna que es sobre el hueco que deja la panza vacía o, en Mundo Lego, la mudanza desde la perspectiva de Josefina. Tiene que ver con ponerse en otro lugar.

Más allá de la literalidad de ponerse en otro lugar la vereda del género, me parece que tiene que ver con tratar de cambiar el punto de vista. También es tener la humildad de decir esto me hubiera gustado a mi o esta mujer lo dice mejor que yo o es algo que vale la pena ser honrado.

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– Y, más allá de elegir el punto de vista de otra pluma, ¿en tus composiciones también cambiás de punto de vista?

– Yo cambio todo el tiempo de punto de vista. A veces soy turista, otras soy cronista; a veces estoy en el medio del remolino, otras afuera; a veces soy un nazi culposo o puedo ser una ficción de alguien que se pone una máscara y juega a ser rosarino cuando no lo es. Pero evidentemente cuando elegimos hacer un cover tiene que ver con que todo esto que te dije alguien lo hizo de otra manera.

– El tema Las cajas pareciera seguir una saga iniciadas en La mitad (incluida en Mugre, 2011) y Pintura interior (de Remolino, 2014). ¿El personaje desde el que las escribiste es el mismo?

-La pintura interior la escribió Yayo Cáceres. Y en esa serie podría entrar Mundo Lego, que tampoco lo escribí yo. Esas canciones ponen el crisis el lugar cuando a veces uno dice “vos sos mi casa” y de repente no sos la casa, sos lo que construiste con esa otra persona y de eso que construiste sólo quedan unas cajas amontonadas. Cada letra tiene un punto muy claro. Por ejemplo, la letra de Yayo termina con la esperanza que el ve en el charco reflejado el cielo y hay cuna epifanía de esperanza de salir a la calle y no sentir ese ahogo de los retratos del vacío de las paredes.

En general trabajamos mucho para que cada canción trate de recrear un universo propio. Nos gusta generar una burbuja en la cual la banda cuenta una cuestión que a veces tiene que ver con la palabra y otras con la música, pero siempre tiene que ver con los juego de intensidades. Nos encanta cuando hacemos la lista de temas y llegamos al cuarto o quinto tema y parece que hubiéramos pasado por un montón de lugares. En realidad lo que siempre tratamos de trabajar es que cada tema cierre en sí mismo, cuando termina el tema la gente aplaude o se prende la luz y empieza otra cosa. si hay un hilo conductor en esas letras

En el trazo grueso sí hay un hilo conductor: la mudanza, la casa la pérdida, una separación, un cambio de aire. Pero en el trazo fino pasa otra cosa. Hay un tema que se llama Y no hace tanto (incluido en Remolino) que son los preparativos para armar una casa y Las cajas otro para desarmarla. Alguien me dijo una vez que Las cajas era como La Mitad II.

– Y en Labios del río habría una contracara optimista, Sopa de alambre.

– Depende como lo arranquemos. Si lo arrancamos medio fuerte para arriba es optimista y si lo arrancamos denso para abajo es un tema muy cínico. Aparece el ángel, el volcán y estar parado sobre una cuerda que puede ser un alambre o un cable para saltar es un juego así. Es como se cuando uno siente que se juega todo en una noche. Y eso es falso.

– El disco cierra con Hablar de vos, un tema dedicado a tu hermano Santiago (también músico, integrante de Me Darás Mil Hijos y La Quimera del Tango). ¿Cómo fue materializar esa pérdida en una canción?

– A veces uno escribe las cosas desde afuera y a veces desde adentro del remolino. Me han dicho que es un disco o u tema sentimental. Es una melodía que yo tenía en la cabeza hace mucho incluso hasta jugaba con eso del subte porque era algo que me gustaba esa cosa de que el alerta del subte es el alerta de que hay gente que no está. Nos están faltando hermanos, amigos. Nos pasó a muchos a mis hermanos, mis amigos que de repente que nos pasaba que es difícil ponerse a recordar algo concreto de mi hermano Santiago. Y me pareció algo lindo que cada uno lo recordaba a su manera pero que siempre terminábamos hablando de él. Un intento por respondernos las preguntas que nos dejó su partida.

Así que empecé a enumerar situaciones de la vida diaria, del trabajo, de un viaje, de las cosas que uno hace y siempre uno terminaba volviendo a encontrárselo. Hubo gente que me dijo que soñó con él o le pareció verlo en la calle. Cuando sucede una tragedia uno está todo el tiempo con los sentidos muy presentes y abiertos y más perceptivo. Por suerte lo pudimos cantar juntos con Mariano (Fernández, hermano de Juan Pablo y Santiago, cantante de Me Darás Mil Hijos) . Fue un momento muy hermoso. Y también fue muy generoso de parte de Fede (que había tocado con él, también en Me Darás Mil Hijos) y de Lulo. Compartir eso juntos fue una cosa muy linda.

Hay gente que nos pregunta por ese tema y otra por las partes sociales y políticas. A mi me parece que hay algo, que no sé si es una virtud de Potemkin, pero que es que tratamos de vivir y hacer la música que hacemos para tratar de entender el momento que nos toca vivir, ya sea en lo político en lo personal, en las relaciones con un mujer, una compañera, un hermano. Lo más honesto que podemos ofrecerle a la gente es que estamos trabajando y haciendo lo que nos sucede día a día musicalizar y reflejar lo que nos pasa cada día.

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– A lo largo de las 13 canciones de Labios del río aparecen distintos músicos invitados. ¿Cómo fue la elección de las personas y los sonidos que aportaron al trío?

– Se dan formas distintas. Tocamos con Elbi Olalla en Mendoza y yo había cantado con ellas en una presentación de Altertango en el CAFF y todo el tiempo nos planteábamos que teníamos que tocar o hacer algo con ella. Ella tiene un sentido y una entrega y una forma de entender lo que hace desde el tango que es muy parecida a la forma que tenemos nosotros de entender lo que hacemos desde el rock. Entonces nos daban ganas de compartir con ella y teníamos un montón de temas para que toque. Y planteamos de elegir dos o tres. A (la flautista) Juliana Moreno la vimos tocar y dijimos no sé que tema va a hacer pero sería lindo tocar con ella. Después se dio naturalmente se dio que toque en Flying Sourcers le agregaba un misterio y una dulzura. A Mariana no la conocíamos pero se dio exactamente al revés. Queríamos una voz que pudiera cantar como si fuera una voz antes de la melodía con la voz de una mujer que te susurra al oído algo que tenés que decir, o que tenés que cantar lo que estás pensando. Escuchamos un montón de cantantes y encontramos a Mariana (Päraway) a ella le encantó la propuesta, le encantó la idea, le encantó el tema y coincidimos con un par de shows que ella tenía en Buenos Aires para poder grabarlo en un momento. Y con Christine Brebes, la violinista que tocaba con Me Darás Mil Hijos, fue de otra manera muchísimo más personal y menos profesional en el sentido de la técnica de tocar. Nosotros queríamos hacer algo con ella y ella quería tocar con nosotros, así que le buscamos un tema en el cual fuera importante su aporte y dibuje otra cosa de lo que estábamos haciendo nosotros.

Es como lo que te decía antes de las letras y de los temas, con cada invitada fue un trabajo especial y particular.

– ¿Y qué pasa con esos temas cuando vuelven a tocar en vivo en formato de trío, con un sonido más despojado?

-Ahí aparece lo que trabajamos todas las semanas. El chiste es que en un disco la persona que hace un tema como invitado tiene que interpelar, tiene que chocar, casi que tiene que hacerse lugar a los codazos. Eso es algo que les decíamos a las invitadas: “estos temas van a sonar estés o no estés”. Así que buscamos una forma especial para que pudieran participar y que eso sienta que interpela la estructura del tema

– ¿Y a vos te interpelan?

Ni hablar. Yo ahora canto como mi hermano Mariano en esas partes. Ya quedó esa melodía. Lo mismo Lulo canta los arreglos de violín. Hay algo que termina resonando y en la gente que ya tiene el disco escuchado lo que resuena en vivo es lo que ya conocen. Es un juego de ida y vuelta que me parece que está logrado.

– ¿Y al momento del resultado final, luego de escuchar tantas veces sus propios temas de los que pueden cansarse, que pasa?

Lo que nos pasa es que todavía no nos cansamos porque hay temas que los tocamos siete veces en vivo nada más. Estuvimos laburándolos desde abril hasta junio y de repente después en agosto y septiembre empezamos a laburar para la presentación del disco. Lo que nos pasó es que algunos temas ahora los tocamos por séptima u octava vez, porque son son la cantidad de shows que tuvimos desde que salió el disco. Estuvimos por Córdoba, Rosario, Junín, Firmat, Montevideo y dos fechas en Capital.

– ¿Cómo es el encuentro con esos públicos fuera de la órbita porteña?¿Qué recepción tienen de gente que por ahí los estaba viendo por primera vez?

– Eso nos pasó siempre y tiene un poco con el espíritu nuestro de ir a buscar el público. Desde que empezamos a trabajar y permitir la descarga gratuita de nuestro material, inmediatamente nos pasó que la gente ya sabía los temas, ya circulaba el material. Esa fue una decisión que acompañó mucho el crecimiento de la banda y eso hizo que mucha gente sepa de que estás hablando cuando vamos a tocar. Por ejemplo, el público de Mostruo no es exactamente nuestro público, es un público enorme y son muy generosos cada vez que nos invitan y hay mucha gente que los va a ver a ellos que nunca nos escuchó y se da que vuelve a pasar esa sorpresa.

Desde que empecé a tocar siempre me gustó tratar de lograr captar la atención del que no te conoce,  pero me parece que es la política de la banda porque nos gusta ser parte de este ir a buscar y a probar lo que estamos haciendo y encontrar el público porque hay mucha gente muy comprometida y muy pilas que hasta nos ha llevado con plata de su bolsillo y te da su cama. Eso nos pasó en Resistencia, en Paraná, Córdoba, Bahía Blanca. Y de repente vas y se abren puertas. Y eso te permite tocar en Firmat y que te vayan a ver gente de Rosario o de Reconquista. Eso pasa porque nos obligamos a no quedarnos en la cómoda. Siempre respetamos mucho el momento del vivo.

– ¿Cuál es la idea de la portada del disco?

La tapa es como un recuerdo en boceto de lo que se explica dentro del librito, que es un perro tomando agua de un charco. La mayoría de las veces que laburamos con Sebastián Santana le agregó un sentido nuevo a lo que nosotros le proponíamos. Y hay gente que vio cosas distintas, un animal o montañas y ríos. Pero me gusta que haya un halo de misterio y de confusión. Era una imagen que él ya tenía en la cabeza y buscaba material que representara eso. Tenía la foto que había sacado una vez y trabajó el arte a partir de un recuerdo que tenía de esa imagen. Había una idea de trabajar el concepto de orilla. Labios del río es la forma que tienen los guaraníes de nombrar las orillas.

– Hablabas recién de que los discos están habilitados para descarga gratuita. ¿Qué fue lo que los llevó a esa decisión?

-Porque aunque se compren el disco muchos después lo escuchan en internet. Así que damos la opción de que se pueda descargar. Ahora con el streaming se diluyó el tema de la descarga. Pero cuando lo hicimos en su momento fue una elección nuestra dejarlo.

Fue una renuncia explícita al proyecto de que en ese momento se podría haber vendido. Y creo que hicimos bien, porque triplicamos el público. Fue un acuerdo de palabra con el sello. Ellos en ese momento no podían sacar el disco y nosotros no queríamos esperar. Entonces planteamos que ellos lo sacaran cuando pudieran y mientras tanto nosotros lo colgábamos. Y en esa época había una revista que se llamaba “El oído” que usaba como consigna compartir no es delito. Porque en ese momento se hablaba de que compartir música era un delito. Se perseguía a los que lo hacía. Fue el momento en que bajaron el sitio Megaupload, que era en el que habíamos colgado el disco. Entonces nosotros mismos que voluntariamente habíamos puesto el disco terminamos siendo víctima de la condena a estos sitios. Lo que se atacaba era el concepto de compartir. Fijate que hay materia por charlar y discutir. Si yo subo a YouTube un tema mío, capaz mi propio sello me impide hacerlo porque está la monetización de eso está a cargo de una compañía multinacional. Quedan todavía muchos huecos para que la gente se acerque a la musica espontanemante y que el músico tenga una retribución.

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Catarsis Segunda Parte (lunes a jueves de 23 a 01 hs)