Violencia policial:
“La sindicalización de las fuerzas brindaría apoyo para que éstos puedan denunciar a sus superiores”
(22/09/2015) Esteban Rodríguez Alzueta, integrante del Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ) y docente de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI), habló con La Pulseada Radio sobre los últimos sucesos en torno a la violencia institucional. El especialista afirmó que las fuerzas policiales muchas veces necesitan de una “demonización” por parte de ciertos sectores e indicó que la agremiación podría empezar a aplacar la inmunidad de las mismas.
Remarcó que cuando se habla de violencia policial, hay que leerla al lado de otra violencia: “Ésta no existe sin la violencia judicial ni penintenciaria y me parece que la violencia policial termina agregándole violencia a otras conflictividades sociales que terminan recreando las condiciones y generando malentendidos entre algunos actores institucionales y otros actores sociales”, expresó y agregó: “Es complejo y digo también lo siguiente: no somos partidarios de pensar a la violencia policial como una política pública, sino que estamos frente a prácticas institucionales que forman si vos querés el ADN de muchos agencias”.
“Cuando hablamos de violencia policial, mencionamos ciertas rutinas institucionales que tienen un bajo nivel de rutinización que en gran parte se explica en el descontrol por parte de la agencia judicial y también en el desgobierno por parte de las clases dirigentes en este país, no solamente en la provincia de Buenos Aires, sino en otras provincias”.
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Viendo la reacción de la sociedad ante los hechos de violencia policial, que en las últimas semanas han tenido una notable trascendencia, el docente manifestó: “A mí me parece que no hay brutalidad policial sin prejuicio social. De alguna manera los estigmas que destila la sociedad civil en general crean condiciones que van habilitando la violencia policial que no cae del cielo sino que es un emergente social, por eso uno también puede decir que si no hay gatillo fácil, hay linchamiento social, me parece que el linchamiento en este país es la continuidad por otros sectores de la violencia policial”.
En ese sentido, destacó que esto marca la complejidad del fenómeno que se está viviendo porque poner en crisis la violencia policial no implica reformar las policías “sino que también hay que intervenir sobre ese imaginario social” que de alguna manera es “un insumo para las pasiones punitivas a través de las cuales se van destilando esas palabras filosas que tienen la capacidad de herir”, como así también de estigamatizar, de ir legitimando a las policías para que actúen de esa manera y de otra en los barrios, sobre todo en los de la periferia “donde viven los actores más pobres”.
“Cuando hablamos de violencia policial, tendemos a reducirla al gatillo fácil, a la tortura o a la desaparición forzada de personas. Pero nosotros pensamos en las otras ‘prácticas menores’ que van creando condiciones para las ‘mayores’ a las que se asocia la violencia policial. Decimos que no hay gatillo fácil sin detención sistemática por averiguación de identidad, sin cacheos humillantes en la vía pública, sin traslados y paseos en el patrullero, sin demoras en las comisarías. Todas esas prácticas también van creando condiciones para la brutalidad policial y muchas veces se encuentran naturalizadas en los propios actores que suelen ser objeto de este tipo de rutinas. Me parece que hay un trabajo de identificar a éstas prácticas como violentas no solamente en la sociedad en general sino también en las propias víctimas de la brutalidad policial”.
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Rodríguez Alzueta no dudó en decir que la violencia policial necesita de la demonización: “De que la izquierda o el progresismo siga referenciando también a la policía como la yuta puta, porque de alguna manera certifica la distancia social con que piensan las policías a la sociedad civil. Siempre digo que no hay represión sin esa distancia social, es decir para que el policía pueda reprimir tranquilamente necesita pensar a la sociedad civil en la vereda de enfrente, tener una distancia social. Me parece que esta demonización que la izquierda hace de la policía, también contribuye a la violencia policial”.
Sobre las posibilidades de generar un trabajo territorial dentro de la etapa de formación de las fuerzas públicas, dijo: “No se trata de educar al soberano, lo que no implica que haya que modificar los planes de estudio, los contenidos, hacer externados donde tenga que formarse la policía, pero no basta con una reforma académica en el orden educativo para desandar o poner en crisis la violencia policial” y agregó: “Me parece que también necesita protocolizarse y crearse otro tipo de instrumento como la sindicalización que de alguna manera empiece a hacer mecha sobre todo en esas otras prácticas que blindan la impunidad policial. “Nosotros sostenemos que no hay violencia policial sin código de silencio, no hay violencia policial sin espíritu de cuerpo”.
“Me parece que la sindicalización le ofrecería a muchos actores que integran la fuerza de seguridad algún tipo de apoyo para que estos puedan denunciar a sus propios jefes porque lo cierto es que hoy en día no pueden hacerlo. Siempre cuento la anécdota de cuando trabajaba en el Ministerio de Seguridad en la gestión de Nilda Garré. Habíamos habilitado un 0-800 para denunciar la violencia policial, y era utilizado por los propios policías para denunciar a sus jefes. Esto se explica porque los policías tampoco tienen un marco que pueda contener esa denuncia, no se puede romper ese código de silencio, no se puede romper ese espíritu de cuerpo, que son las prácticas que blindan la impunidad policial para los jefes”.
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Pese al incidente ocurrido en el Centro Cultural En Eso Estamos, donde Rafael Cobo fue herido de bala por un agente de la policía local, sumado al asesinato de Martín Yalet en un móvil policial y la posterior marcha de policías en Plaza Moreno, el especialista expresó que la sindicalización no se vería desvirtuada de ningún modo: “Es un debate que sale en sordina porque no estamos dispuesto a darlo, como pasa con todos los debates postergados. Me parece legítimo que sus pares defiendan a aquellos actores que consideran que son perejiles en estas causas y sucede que en este contexto, cuando no existe la sindicalización y al no poder romper ese código de silencio, muchos policías terminan actuando en bloque”.
Otro de los roles centrales en esta discusión giró en torno al control político de los territorios donde la policía también hace su juego, al respecto dijo no creer que sea así en todos lados: “Habría que ser más precisos, porque sino empezamos a ser víctimas de los fantasmas que nosotros nos vamos creando”. En ese sentido, aclaró: “No soy partidario de que la policía sea un leviatán azul, no creo que la autonomización sea absoluta, creo que la dirigencia política local negocia todo el tiempo la autonomía con las policías. En todo caso hablaría de una autonomía relativa que muchas veces es necesaria para regular mercados informales e ilegales que terminan resolviendo determinados problemas sociales de la vida cotidiana, y que obviamente como se trata de estos mercados, necesitan del marco de previsibilidad y de entornos informales para resolver todas las contradicciones que tengan que ver con esto y eso se encarga de aportarlo en gran medida también la policía”.
“Con esto no estoy disculpando a la policía, sino de entenderla y no demonizarla, porque cuando sucede eso estamos más lejos de pensar cualquier solución para todos estos, cada vez más lejos de encontrar interlocutores al interior de la fuerza para pensar en conjunto estos problemas que me parecen que no se van a poder resolver si nosotros nos ponemos de la vereda de enfrente. Necesitamos interlocutores con los propios actores policiales”. completó.
Este jueves a las 17 en la Facultad de Trabajo Social, calle 9 y 63. Esteban Rodríguez Alzueta dará una charla sobre violencia institucional, agencias, regulaciones y complicidades junto a Leonardo Grosso, Diputado Nacional por Buenos Aires – Frente Para la Victoria/Mov. Evita y Eugenia Cosci, de la Cátedra de Criminología y Control Social , UNR, Conicet, UBA.
Escuchá la entrevista completa:
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22/09/2015 – La Pulseada Radio – Martes de 17 a 19 hs.





