La prisión domiciliaria al represor quedó en suspenso
«Etchecolatz no tuvo ninguna patología que indicara el traslado a otra institución»
(11/8/2016) Virginia Creimer, la forense que revisó al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz y concluyó que no había razón médica para brindarle la prisión domiciliaria, decisión que se discutió en la jornada de ayer en Tribunales y volverá a dicha instancia el viernes, conversó con Caídos del Catre tras su decisión y aseguró: «Creí qué era hora de que esto se hiciera público. Siempre he mantenido un perfil muy bajo en mi actividad, convencida de que el Estado me iba a proteger y eso no me dio nunca resultado, pero más allá de eso, pensé que era el momento de desenmascarar lo que había detrás de estos presuntos exámenes médicos que en definitiva determinan si las personas van o no a su domicilio cuando están privadas de su libertad, sobre todo por delitos tan tremendos como son las torturas y el genocidio que llevaron adelante estos represores».
Creimer señaló que realizó el reconocimiento médico por una orden judicial: «El juez ordenó realizar este examen físico a Etchecolatz para ver si se encontraba en condiciones de estar en una cárcel común o si debía ser enviado a su domicilio. Había ciertos puntos específicos que planteaba la defensa como patologías que presuntamente tenía, las cuales había que discernir si eran ciertas o no y dada su existencia ver si eran condición sine qua non para enviarlo a su domicilio».
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En ese momento, el perito oficial de la corte, tanto como el perito del Ministerio Público de la defensa y el perito de parte de Etchecolatz, Mariano Castex, decidieron abstenerse de realizar el examen físico. Se designaron dos médicos del Hospital Ramos Mejía, lo que, según Creimer, «le dio una cuota de objetividad».
«Desde el punto de vista neurológico y clínico, Etchecolatz no tuvo ninguna patología que indicara riesgo de vida o debiera ser trasladado a otra institución, sino a una cárcel común».
La forense contó que luego de dichos exámenes, Mariano Castex, apuntó contra ella. Realizó un informe basándose en la encíclica papal y en cuestiones estrictamente jurídicas y no médicas considerando «que violó la dignidad de Etchecolatz durante su examen físico». Con ese argumento el represó la denunció por torturas. Al respecto Creimer indicó: «Bastante irónico que el gran torturador necesite denunciar a una simple médica. Está claro que es parte de una estrategia para obstruir y advertir a cualquiera que quisiera hacer un informe que le resultara desfavorable a los genocidas que fueran en contra de ellos».
El último episodio, de los tantos, vinculados a amenazas que sufrió Creimer fue el año pasado. Encontró un cuchillo de carnicero ensangrentado en la puerta de su casa al mediodía y fue el determinante para abrirse de estos casos. «Salí por medio hora y al volver encontré eso en la puerta. No sabía si la sangre era de mi hija adolescente que estaba durmiendo adentro. Eso realmente fue desestructurante. Fue un acto de tortura liso y llano, si lo que querían lograr era aterrorizarme lo tengo que admitir, lo lograron», concluyó.
Escuchá la entrevista completa:
Caídos del Catre – Virginia Creimer
Caídos del Catre, lunes a viernes de 7.30 a 9hs.





